¿Alguna vez escucharon hablar de Velasco Alvarado? ¿Y de la expropiación de medios de prensa? ¿Y de las escaramuzas en Miraflores? Aquí les cuento.

Pasaron las celebraciones por el Día del Periodista. Todas ellas, como era de prever, a través de medios virtuales. Las diversas organizaciones de periodistas promovieron conversatorios, foros y debates sobre prácticas periodísticas. El Colegio de Periodistas de Lima es el que mejor estructuró su programa pensando en sus colegiados: entregó diplomas de reconocimiento a ocho periodistas que destacaron por sus buenas prácticas periodísticas durante esta pandemia, presentó su revista institucional dedicada a conmemorar los 40 años de fundación del colegio, presentó testimonios de dos conocidos periodistas que sobrevivieron al terrible coronavirus y el 1 de octubre colocó ofrendas florales “frente al histórico monumento de los defensores de la libertad de expresión”, en Miraflores. Aquí está el detalle.

En efecto, hace 46 años, en julio de 1974, un grupo pequeño de dueños y familiares de los medios periodísticos afectados por la expropiación, acompañados por abogados y periodistas que se venían desempeñando como editorialistas, columnistas, editores o directores, protagonizaron una escaramuza con la policía, en la avenida Larco y el Ovalo de Miraflores en protesta con la medida expropiatoria del gobierno del general Velasco. Ellos dijeron que lo hacían en defensa de la libertad de prensa. Sin embargo, muchos estudiosos del proceso velasquista sostuvieron que la escaramuza obedeció, en esencia, a una lucha de intereses por la propiedad de los medios, que ese día les eran arrebatadas, más que la defensa de valores como la libertad de expresión que, históricamente, siempre fue un tema opinable y controversial, dependiendo de qué lado uno se sitúa.

La expropiación de los medios de información que se dio a través del Decreto Ley 20681, el 26 de julio de 1974, fue objeto de muchísima investigación en el Perú y en otros países del primer mundo. Se publicaron decenas de libros sobre el particular. Concitó la atención académica de investigadores de muchas universidades del mundo, cuyas conclusiones sorprenden hoy mismo por su vigencia. Existe pues, literatura frondosa. Con la expropiación, el diario “El Comercio” pasó a manos de los sectores campesinos organizados en cooperativas, SAIS, Ligas, Federaciones y Confederaciones; “La Prensa”, a las Comunidades Laborales; “Correo” y “Ojo” a las organizaciones profesionales y culturales, “Última Hora” a las organizaciones de servicios y “Expreso” a las organizaciones educativas. Ninguno de estos medios se quedó con el Estado. Todos fueron asignados a la población organizada que procedió a designar sus renovados directorios. Los diarios cambiaron de dueño. Y los periodistas seguimos trabajando bajo un nuevo formato, a mi juicio, de interés popular. Ya no sólo eran propiedad de familias o monopolios de poder, como hasta entonces, sino por primera vez en la historia se veía a sectores organizados de la población convertirse en propietarios de medios importantes de información, como señalara el libro “Prensa: apertura y límites”, publicado por Desco.

La expropiación se llevó a cabo bajo el parámetro del llamado Plan Inca del gobierno de Velasco. Allí se lee en su capítulo referido a “Libertad de prensa”, el siguiente diagnóstico: “(1) En el país no existe libertad de prensa, sino libertad de empresa, (2) Los órganos de prensa están en manos de familias y grupos de poder, (3) Se recorta, silencia o destaca la información de acuerdo a los intereses de los dueños de los órganos de prensa; (4) Se atenta impunemente contra la moral y contra el honor de las personas e instituciones, (5) Se permite que extranjeros tengan la propiedad y gestión de órganos de prensa”. En 1980 el presidente Belaúnde devolvió los diarios a sus antiguos propietarios. Y los indemnizó. Cuarenta años después, ¿ha cambiado en algo la situación? Juzguen, ustedes, viendo hoy en qué están estos medios.

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Me considero un periodista privilegiado. No tengo dinero, pero vengo de una generación muy rica. Los años 70 y después 80 fueron para los muchachos